Hoy se conmemora el Día del Trabajador de la Radio y la Televisión.
Una fecha que debería ser de celebración, pero que también obliga a mirar una realidad mucho más incómoda: en México ser periodista, reportero, fotógrafo o comunicador puede convertirse en una profesión de alto riesgo.
Mientras algunos encienden el micrófono, salen a una transmisión o toman una cámara para contar lo que ocurre en nuestras comunidades, otros han sido amenazados, desaparecidos o asesinados por hacer precisamente eso: informar.
En 2026, la violencia contra la prensa continúa. Entre los casos recientes está el asesinato del comunicador poblano Ricardo Zúñiga Rosas, ocurrido en Tehuitzingo. También Veracruz ha enfrentado este año una grave ola de violencia contra periodistas, con tres comunicadores asesinados y el secuestro del reportero Eli Martínez, quien posteriormente fue localizado con vida.
Y entonces surge una pregunta que quizá incomoda: ¿Qué pasaría si comenzaran a ejecutar a comunicadores de los medios de comunicación del Estado? ¿Ahí si habría justicia?
Hoy recordamos a quienes han perdido la vida ejerciendo esta profesión y también reconocemos a quienes todos los días siguen detrás de un micrófono, una cámara, una computadora o una transmisión.
Porque una sociedad sin comunicadores libres no solamente pierde periodistas.







